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Escrito
por Carlos "Veco" Villegas"
Hay que diferenciar bien entre principios y costumbres.
Los principios son cosas que van más allá
de las costumbres. Estas se van modificando con
el tiempo, en cambio, los principios, son inalterables.
Principio del rugby son el jugar limpio, el no pedir
retribución por el esfuerzo, el ser y sentirse
la quinceava parte del equipo, el ser un rugbier
los doce meses del año, pues no me gustan
los hombres que cuando juegan al rugby se portan
bien y cuando juegan al fútbol en el verano,
son unos bandidos. En cambio costumbre es que los
jugadores contribuyan económicamente al Tercer
Tiempo. Y es costumbre aunque para nosotros esté
tan arraigado que lo sientan como un principio,
como algo formativo del rugby". Carlos "Veco"
Villegas.
En una época marcadamente materialista como
la que vivimos, no es fácil enseñar
y difundir un deporte como el nuestro dentro del
contexto de su espíritu y de sus tradiciones.
Todo parece indicar dentro del ambiente deportivo
determinado como el que nos rodea, que lo único
realmente importante es ganar y para ello cualquier
precio suele ser pagado.
Además el "periodismo especializado"
cada vez más, exalta al triunfador al mismo
tiempo que disminuye sistemáticamente lo
realizado por el perdedor.
Nadie que haya entendido correctamente el rugby,
y el deporte en general, lo enseña o lo practica
"para perder". Por el contrario si el
juego consiste en tratar de marcar más tantos
que el adversario, es muy sano luchar por hacerlo
y esto es precisamente "tratar de ganar".
Pero de ninguna manera significa que debe recorrerse
cualquier camino para arribar a la victoria o que
en el caso de no alcanzarla, lo realizado no sirve
para nada y uno debe quedar sumido en una gran depresión
por la derrota sufrida.
Hace mucho aprendí de ese verdadero maestro
del rugby argentino que se llamó Don Francisco
Ocampo, que "Un deporte vale como consecuencia
de la educación que deja en quien la practica".
Esta educación está más allá
de un triunfo, o muchos de ellos, o de una derrota,
o muchas de ellas. Esta educación se refiere
a la capacidad del hombre de darlo todo de sí
sin pedir nada a cambio. Es la entrega total a una
causa (en rugby llamada equipo, colores, amistad)
como consecuencia de un compromiso adquirido previamente.
Este compromiso es absolutamente moral y tiene como
tal muchísima más fuerza que el más
severo de los contratos firmados por los llamados
"deportistas profesionales".
El Rugby Football ha logrado permanecer luego de
más de un siglo de vida totalmente amateur.
Han ido variando sus reglas, sus técnicas
y métodos de entrenamiento. Los propios jugadores
han decidido reclamar más exigencias en las
prácticas para luego poder disfrutar más
aún en los partidos.
Pero el espíritu y tradiciones del juego
están allí erguidos y siguen rigiendo
la viada de este juego único en el mundo.
Sin embargo, y como señalaba al comienzo
de este escrito, la enseñanza del rugby dentro
de su contexto es cada día más difícil
debido a la influencia, cada vez mayor, del medio
ambiente profesionalizado que lo rodea y que trata
de meterse donde nadie lo ha llamado.
Pero el rugby tiene enormes reservas y, al menos
hasta el momento, viene ganando la batalla implícita
que existe por tratar de mantener su espíritu
tradicional por encima de mezquinos intereses materialistas.
¿Cómo ha logrado el Rugby Football
mantenerse en pie cuando los otros deportes han
sucumbido ante el avance del profesionalismo?
Creo que la razón está en la correcta
enseñanza que se hizo de este noble juego
desde hace muchos, pero muchísimos años
atrás que lo convirtieron en una verdadera
Escuela de la Vida.
Por suerte y alegría de todos los que tenemos
el privilegio de pertenecer a la familia del Rugby
Football, el chico que se inicia en nuestro juego
es enseñado, junto a pasar la pelota, correr
con ella y tacklear, a que el juego del rugby es
un complemento de nuestras vidas que busca hacer
hombres mejores. Y para estos se enseña a
soportar los fuertes golpes del juego sin protestar.
A dar todo de sí por su "team",
a defender a su compañero ante la presión
de la oposición y a que jugamos gracias al
adversario por lo que debemos estarle agradecidos
por la oportunidad que nos brinda.
Toda la dureza tensión propias de las grandes
batallas de rugby se ven luego continuadas en la
amable reunión de los dos equipos luego del
partido (felizmente denominada en nuestro país
"Tercer Tiempo") donde alrededor de un
vaso de cerveza los jugadores se conocen más
entre sí y establecen lazos de amistad que
en no pocos casos, se vuelven imperecederos.
Esta es una de las características principales
de nuestro juego y quien no practique la idea de
que el rugby consta de "tres" tiempos
no ha entendido este gran juego en toda su dimensión.
Las características propias del juego en
sí hacen del rugby un juego ideal para mejorar
al hombre como tal. En él se da una mezcla
perfecta de fuerza, habilidad, coraje, inteligencia,
capacidad individual y sentido de equipo. Todo se
conjuga para dar lugar al juego más formidable
de todos.
Pero todo esto adquiere su máxima expresión
sólo si se lo lleva a la práctica
por amor al juego sin pedir a cambio otra cosa que
no sea el placer de entrar a una cancha de rugby.
Así es el Rugby Football. Así debemos
mantenerlo para bien de los que nos siguen y no
debemos engañarnos: Querer ganar es sano
siempre y cuando se usen los caminos correctos para
lograrlo. Querer mejorar la técnica del juego
es sano dado que esto lo hace más divertido
para el que lo juega. Querer mejorar el nivel de
un club, de una Unión o de un jugador es
sano pues enseña a luchar organizadamente
para lograrlo.
Pero todo esto debe ser logrado como consecuencia
de la práctica correcta del juego y así
estamos haciendo Escuela de Vida por medio del Rugby
Football.
El juego en la Argentina tiene un futuro brillante.
Si bien es mucho lo que nos falta en los aspectos
organizativos, administrativos y de infraestructura
de apoyo, se tiene lo mejor y que es una base muy
sólida para su correcto desarrollo: un fuerte
principio amateur que permitirá que el rugby
siga siendo un deporte y no un espectáculo
profesional como otros tantos.
Todos los que tenemos el orgullo de pertenecer al
rugby debemos tomar el firme compromiso de mantener
estas tradiciones y entender que los tiempos que
siguen serán muy difíciles frente
al avance del profesionalismo.
Este profesionalismo viene por distintos medios
desde "fuera" del ambiente del rugby.
Por esto mismo es fácilmente derrotable si
los que estamos "adentro" queremos seguir
disfrutando de este ambiente único que tenemos
o, dicho en otras palabras, si queremos seguir manteniendo
para nuestros hijos esta Escuela de Vida, que construyeron
nuestros mayores y que se llama Rugby Football.
Notas escritas por el Veco:
Filosofía del Rugby
El
Rugby de Mayores
Felipe
Contempomi: Un premio, una emoción
Técnicas
y tácticas
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